Cómo nos ven, cómo somos


Somos como nos ven los demás.

Porque cada uno de nosotros definimos y decidimos la ‘cara’ con que quedarnos de las personas que nos rodean. Cuáles son los rasgos con que las vamos a identificar; aquello conforme a lo cual las incitaremos a ser y a comportarse.

Si hacemos a las personas buenas (si las tratamos como buenas), serán buenas; si las hacemos serias, serán serias; si las hacemos tontas, serán tontas; si las hacemos honestas, serán honestas; si detecten – les hacemos entender – que contamos con su compromiso, serán comprometidas; si las hacemos valientes, serán valientes; si las hacemos dependientes, serán dependientes; si … torpes, torpes. Todo, cuanto menos, ante nosotros; ante nuestra influencia. Y es que casi siempre somos lo que de nosotros se espera.

Si fijamos en nuestra mente lo [más] bello e inteligente de la gente, ésta será, y nosotros la veremos, bella e inteligente; o al menos, no la privaremos de [la confianza para] poder serlo y mostrarse así ante otras personas.

Siempre habrá datos para avalar lo bueno o malo que veamos en los demás.

No elijamos, pues, los peores rasgos de cada cual. No incidamos en los déficits en lugar de en las potencias. A la larga, todos perdemos porque como grupo nos limitamos. A las habilidades, gustos y características de las personas sólo se llega con identificación, empatía, conocimiento, confianza y autoridad. Y en lo malo, invitando a reflexionar. En ningún caso con incomprensión, frustración, envidias, prejuicios, egoísmos, inseguridad, ignorancia y complejos. Sin embargo, tendemos a calificar y dar significados a partir de éstas, nuestras limitaciones; rara vez con una ‘mirada’ limpia.

Así, sólo proyectamos nuestras taras y patologías en el prójimo, las cuales nos son devueltas como en un espejo, pero bajo formas nuevas en las rara vez nos reconocemos. Formas que nos sirven para seguir señalando aunque tras ellas estemos nosotros.

Pretendo resaltar la responsabilidad que todos tenemos al ver y calificar. Cuando demasiados espejos están equivocados, se condicionan destinos de forma igualmente equivocada. Máxime, si dichos espejos equivocados llegan demasiado pronto a nuestras vidas.

El verdadero liderazgo se mide por contar con una visión que impulsa y anima cualquier sociedad; por sacar lo mejor de aquellos sobre los que ejerce su influencia. De ahí la importancia de creer en el ser humano. Al hacerlo, pese a lo abrumador de todas las pruebas que manejamos en su contra, damos esperanza a quienes no saben o no pueden ‘ver’ igual.

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About fernando de souza diaz pavon

What's the reason for this blog? Mainly, to show something different to the mainstream; an alternative view on current affairs able to challenge the 'status quo'. And also because, by sharing my thoughts, I feel freer. If I become, to some extent, influential through this activity, I just hope to help others to feel the same. Why not? Thus, don't expect to find here what you can read in the newspapers.
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2 Responses to Cómo nos ven, cómo somos

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